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Full text of "1889 Epitafios Y Monumentos De Los Cementerios De Montevideo"

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DE LOS 


**lsc2í* 


CAPITULOS DEL LIBRO INEDITO TITULADO 






MONTEVIDEO 

Imprenta Americana, Plaza Zabala núm 41 b 

1S89 




AL LECTOR 



No poco trabajo nos ha costado el conseguir estos preciosos 
apuntes para que nos lo facilitara coa la idea de publicarlos en esta 
oportunidad tan propicia. Revelan como vera el lector, una constan- 
cia poco común en copia de estudiar inscripciones y monumentos. 

Sirvan estas líneas para agradecerle su atención para con nosotros 
y manifestarle que cumpliremos la promesa que empeñamos: Guar* 
dar absoluta reserva sobre el nombre del autor. 





LOS MO'füMIETOS 


i 


Agosto 28 

Me ha n impresionado mucho los monumentos mar- 
móreos que se levantan entre los cipreses. 

En el monumento de Máximo Juan P. Rocehietti, 
en una columna trunca se lee lo siguiente: 

La paz del sepulcro sea contigo, descansa 

y espéranos 

, El monumento mas imponente y que deja una im- 
presión mas triste en el alma es el conocido vulgar- 
mente por el del zapatero. 

En la lápida dice sencillamente: 

Aquí yacen los restos de Da. Manuela Mussio 1 
que falleció el 9 de Octubre de 1863 — ^ 

su esposo Santiago Mussio consagra este monumento 

El monumento se compone de un lecho’mo; ¡ ;orio 
donde ella duerme el sueño déla muerte y él de pié 
con la mirada triste y llorosa contemplándola. 

En una mano descansa la sien izquierda y la otra 
mano la tiene algo caída y en ella tiene un pañuelo. 

La estátua nos dá una idea completa— Representa 



.— 4 — 

V ' 

~V 

irnos ^50 años rostro simpático, viste levita y zapato 
<le puntas cuadradas. 

" En cambio el ropage de ella es muy sencillo; don- 
de el escultor ha desplegado su génio es en las ro- 
pas de la cama. 

Las almohadas se destacan perfectamente, pero 
sobre todo lo que está inimitable son las sábanas y el 
dibujo de crochet y festones. 

Tengo datos preciosos sobre este monumento. 

Cuando falleció la esposa de Mussio, este hizo sa- 
car una fotografía de ella cuando vacia cadáver so - 
hre el lecho mortuorio. Después se embarcó para 
Italia, y en Génova le encomendó á Lavarello Tece 
■que hiciera ese trabajo escultórico. 

Entonces él se hizo retratar en la posición que se 
vé en el monumento, clavando una mirada triste en 
la que fué compañera de su hogar. 

De sus ojos brotaban dos lágrimas silenciosas, sin 
duda comprendiendo que mañana cuando él también 
fuera cadáver v durmiera el sueño de la muerte al 
lado de su adorada é inolvidable Manuela, un es- 
pectador ó transeúnte indiferente detuviera su paso, 
viendo S'mbolizado en mármol el dolor y la pena de 
■él al exalar el postrer suspiro la que fué su esposa. 
Cuando el cincel v el buril de Lavarello Tece esta- 
ba por concluir su obra, Mussio abandonó Génova y 
regresó á Montevideo. 

Todos los dias iba al Cementerio y se pasaba las 
Loras al lado del sepulcro que guardaba cenizas tan 
queridas. 

Una tarde unos changadores entraron un monu- 
mento encajonado convenientemente. 

Era el de Mussio. 

El mismo, con la alegría del niño reflejada en su 
semblante ayudó á colocarlo en el mismo sitio en que 
actualmente " se halla. 

Después estuvo contemplando absorto, profunda- 
mente, la estátua yacente de ella y la de él propio. 

El sol ocultaba sus rayos de oro en el horizonte y 
Mussio impasible, con un pañuelo en la mano se se- 



«abalas lágrimas que brotaban abundantemente de sus 
ojos. 

Su larga permanencia y lo avanzado de la hora lla- 
mó la atención de uno de los guardianes á cuya vi- 
gilancia esta nuestra necrópolis. 

Le advirtió que el Cementerio se iba á cerrar y que 
el reglamento no permitía que nadie quedase después 
de la oración. 

No pudo convencerlo. 

Entóncesjel estimable Inspector del Cementerio,. D. 
Eloy García ( á quien agradezco estos preciosos in- 
formes que me dió ) trató con su habitual bondad y 
dulzura de convencerlo y no poco trabajo le costó sa- 
carlo del Cementerio. 

Santiago Mussio ya iba enfermo. 

A los pocos dias un cortejo fúnebre dejaba un fé- 
retro cerca de este monumento. 

Era Santiago Mussio que no pudo avenirse á vivir 
separado de su esposa y que iba á dormir en la mis- 
ma tumba de ella. 


Cerca de este se levanta otro momento que no pue- 
de pasar desapercibido al •> as despreocupado tran- 
seúnte por indiferente que sea: me refiero al del Co- 
ronel don José Mora v al de su hijo. 

A mano izquierda se destaca la estatua del padre 
vestido con el uniforme de coronel y con los brazos 
estendidos, para confundir en estrecho abrazo al hi- 
jo de quince años que también á mano derecha con 
los brazos estendidos está mirando el autor de sus 
dias para abrazarle y reclinar la cabeza en el pecho 
paternal. 


A un costado de la Capilla se levanta una pirámi 
de que contiene un busto. 

Allí, hace cerca de once años que descansa el que- 
fué infatigable obrero de la educación de su patria; 
allí José Pedro Varela, duerme en brazos de Ja muer- 
te ese sueño que no tiene despertar. 



— 6 — 


De todos los monumentos que pueden llevar tal 
nombre, es el mas sencillo. 

Si estuvieran en relación con los méritos segura- 
mente que el del inolvidable Varela sería el mejor 
de todos ellos. 


Cerca de estos últimos sepulcros se levanta ma- 
jestuoso el monumento erigido á la memoria de 
Bartolomé Scarone, de indiscutible mérito artístico. 

En el centro hay una pirámide cuya cima esta ro- 
deada de flores de marmol primorosamente trabaja- 
das y esculpidas. 

En la superficie de la pirámide hay la siguiente 
inscripción: 

A 

Bartolomé Scarone 

Falleció el 22 de Junio de 1878 


A la derecha se destaca el ángel de la muerte con 
la guadaña en una mano —Es de tamaño natural: la 
otra la tiene extendida en la dirección de la pirámide 


como señalando la inscripción que hay grabada en 
ella. 


A la izquierda hay una mujer sentada envuelta en 
un manto que como trabajo de escultura no se pue- 
de pedir nada mejor. 

En esta actitud reflexiva, con la cara apoyada en 
dos dedos de la mano derecha tal vez el artista haya 
querido simbolizar en ella que debemos pensar en el 
pequeño tránsito de la vida á la muerte. 

La cabellera, pliegues y ropage no dejan nada 
que desear. 


Después pasé al segundo cuerpo. 

El sepulcro de don Lorenzo Caprario tiene este 
hermoso pensamiento que dedica á la memoria de 
su hija Juana: 

La alegría de nuestro hogar 
El consuelo de nuestra vida 



La lia de nuestros ojos 
' Llevaste contigo; 

y' Desde el cielo en qwe vives mira 

A tus desconsolados padres. 

Hay otro que no puede pasar desapercibido. 

Me refiero al de Dolores Alvarez de Michelini. 

Expresa el ángel llevando el alma de ella que está, 
«envuelta en un manto y en sus manos una cruz. 

El ángel con una mano le señala en el infinito, el pa- 
raíso. 

La base del monumento, figura ondas ó nubes 
sin duda para hacer ver que viajan por los espacios. 

Aunque hecho en Montevideo, revela que el cincel 
«que lo ha trabajado es muy bueno; sobretodo loque 
me llamó mas la atención es lo cuidadosamente tra- 
badas que están las alas del ángel. 

De retirada, anduve un rato mas dando vueltas por 
las calles del primer cuerpo. 

Hay un sepulcro en el que se vé el estrago que 
produce la muerte en algunos hogares. 

El de los hermanos Bustos es un ejemplo triste y 
•elocuente de lo que digo. _ 

La simple cópia de las inscripciones me dispensará 
hacer comentarios. 

LOS SEIS ANGELES MURIERON DEL CRUP EN 1806 

En el costado izquierdo se leen estos nombres y 
«éstas fechas. 

Julia — 14 de Julio. 

Joaquín — 26 de Agosto. 

Elvira — 4 de Setiembre. 

En el costado derecho: 

María — 6 de Junio. 

Clara— 16 id. id. 

Carmen — 19 id. id. 

¡En ménos de tres meses volaron seis ángeles al 
«cielo! 



— 8 — 


Cerca de la capilla se levanta el monumento de Teo- 
doro A. Ferreira. 

El está acostado en el lecho envuelto en los plie- 
gues del pabellón oriental, que tiene asida el asta 
con la mano izquierda. 

Después de su nombre, en letras doradas sobre fon- 
do negro, hay la inscripción siguiente: 

Muerto gloriosamente 
En la batalla del Yatay 
el 11 de Agosto de 1865 
Sus amigos 

Este es el único ejemplo que he visto de que la amis- 
tad levante un monumento. 

Cerca de allí se levanta una columna en la cuat 
se lee: 

A la 

memoria 

del malogrado 

Fermín Ferreira y 
Artigas 

Diametralmente opuesto á estos hay un monumen- 
to que no tiene nombre alguno. 

Su base es una forma rectangular. 

Encima hay una mujer de cuerpo natural, no acos- 
tada, pero sí como si estuviese incorporada. 

En la mano izquierda tiene un medallón con la incli- 
nación suficiente que permite ser el busto quehayen él. 

En las caras del monumento se leen estos pensa- 
miento: 

De un lado: 

Tumba querida , regada por las lágrimas de tu 
mejor amiga! 

Del otro: 

A ti inmejorable compañero 
Dedico este recuerdo de cariño 
\A ti que supiste morir 
Amando tu pátria , tu familia , 



— 9 — 


Y, pasando de una idea á otra estuve admirando al- 
gunos monumentos con que los vivos quieren perpe- 
tuar la memoria de los muertos. 

El Cementerio del Buceo es inmenso. De larga 
mide setecientas varas por doscientas de ancho. 

Las paredes laterales aunque no tan altas como las 
del Central, son sin embargo larguísimas. 

Leer todas las inscripciones sería tarea harto pe- 
sada, pero así al vuelo he copiado algunas. 

En el sepulcro de Pablo Solari se leen los siguien- 
tes versos : 

No es por prurito mundal 
Que en aras del pensamiento 
Vengo á entonar un lamento 
En lu fosa sepulcral. 

Brota del alma sincera 
— Acaso abivpto, vulgar, 

Cual pálido mensagero 
De nuestro afecto filial. 

Elévese hasta tí implorante, 

Con respetuoso sigilo. 

Cual el canto que al asilo 
Entonara el mendigante. 

Nuestra vida es tan falaz 
Tan sutil v tan sumisa 
Que se troncha con la brisa 
Cuando aparece mas grata! 

Así de tu vida en pos, 

Siendo tu alma bondadosa 
Marchitóse cual la rosa, 

Para elevarse hasta Dios! 

Noviembre l.°de 1886 . 

Catalina Solari y hermanos 

\ 

El único pensamiento bíblico lo he haíladoea el se* 
pulcro de Vicente y Angel Cherezola. 



- 10 - 


Se lée lo siguiente: 

Dice Jesús: Yo soy la ■ 

- Resurección y la vida 
El que cree en mí aunque 
Esté muerto, vivirá. 

Sn. Juan C. XIV. 25. 

En los que hay escritos en el sepulcro N.° 480 res» 
jara’ poosía'y sentimiento. 

A nuestra querida hija María Rodríguez 

Te fuiste al cielo, hija amada, 

Dejando el mísero suelo 

Y llenos de desconsuelo 
Af; los que vida te han dado. 

Pero aunque lejos parece 
Que se encuentra tu alma pura, 

Con esencia se nos figura 
Que entre nosotros se mece. 

Sentimos tu grato aliento 
En los auras y en la brisa. 

Percibimos tu sonrisa 

Y oímos tu'd lee acento. 

Descansa en paz en el cielo, 

' Hija amada, donde moras, 

Que tus padres que te adoran, 

Te aman mas desde este suelo. 

José Rodríguez y María T. Rodríguez. 

Hay dos ó tres monumentos que llaman la aten- 
-ción del visitante. 

En un sepulcro hay la siguiente inscripción senci- 
lla, si se^quiere, que dice mucho: 

A la memoria de mi madre 
B. M. C. V. 

El que conmovió mas á mi corazón es el sepulcro’ 
«wm. 235. 



— 11 — 

Hay escrito lo siguiente: 

Eufemia Babacci de Reig 
Setiembre 3 de 1882 
Hasta mañana alma mía!! 


Inscripciones 


Agosto 24 (álas tres de la tarde ) 

He ido á la casa de un amigo que vive cerca deL 
Cementerio. 

Después he visitado esa mansión y me he puesto 
á escribir algo sobre los epitafios que hay en las lá- 
pidas y á traducirla impresión que dejaron en mi alma _ 

Entrando á mano derecha, en una lápida se Iáen los 
siguientes bersos: 

Murieron cual tierna flor, 

Que en una aurora brillan 
Y al rigor del hielo 
Parecen marchitas. 

♦ 

La del sepulcro de Molinas y Fernandez respira 
■sentimiento y poesía: paíece escrita por la mano del 
.dolor: 

Lloran sus tristes padres 
Porque han perdido en ella 
La prenda única y bella 
De esperanza y amor. 

, * Mas ¡ay! que el llanto amargo 

No es bálsamo á su herida, 

No vuelve á darte vida, 

Oh tierna y yerba flor. 

Un poco mas adelante en el sepulcro de doña fój 
eanora F. de Castriz, hay escrito este pensamiento! 



— 12 — 


• ••.su polvo aquí, 

Su espíritu en la gloría; 
En el alma de su esposo 
Su memoria. 


En el de Francisco Cabrejo, hay estos sentimental 
les versos: 

Yertos despojos!! 

Ya nuestros ojos 
No te verán; 

Hijos y esposa 
Sobre tu losa 
Suspirarán!!. 

La esperanza de la otra vida se halla manifiesta 
en el sepulcro de Gerardo Esteve y Llach: 

Aquí halló el descanso la salud y la eternidad. ¡Aquí aguarda el instante- 
de su inmutación. Esta es la esperanza que está en el corazón de sus hijos. 
*¡ue le consagran este monumento. 


- En el sepulcro del Presbítero don Francisco Lara* 


Eli cielo en la edad florida 
Lo arrebató á nuestro amor; 
Oh!! si el llanto y el dolor 
Tornasen á darle vida!! 


Con angélica bondad 
De virtud ejemplo fiel 
Un padre han perdido en él 
La indigencia y la orfandad. 


Triste, impregnada de una profunda melancolía esr. 
Ja inscripción que está en el sepulcro de doña Pal— 
mira Araujo de Braga, fallecida á la edad de 23 años* 

Mi amor, mi esperanza y fé 
Están aquí hechas pedazos 
¡Palmira espárame. . . aquí espérame! 

Aquí, donde yo vendre 
A caer por siempre en tus brazos. 


Sentencioso y sencillo es la que hay en el sepulcro 
Sb don Carlos Sanquírico. 

En un libro abierto, en una de sus páginas se leer 

El 

Aquí se trabajo 

empieza y las 

„ b virtudes 

~rr existencia. son mis 

blasones *■- 



— 13 — 




Como lacónico y profundo! 

José Piaggio y 
familia 
Pubis 

Rn la ültima morada del inteligente y jó ven doctor 
•don J. M. Brid, hay el siguiente cuarteto: 

Esperanza malograda 
Modelo de amor filial 
Aqui llora desolada 
La ternura maternal. 

R. I. P. 

En el segundo cuerpo, en una lapida, se lee nada 
mas que este nombre: 

Julia 

Lacónico y profundo el sepulcro de don Manuel 
Acosta y Lara: 

Pasaron esperando 
Y esperan descansando. 

9 

Entrando por la puerta que conduce del primer 
•cuerpo al segundo, hay este en el dulce idiQma del 
Dante, que copio textual: 

Giace in questo avello 
Blanca ventre 

Che mel O. aprile MDCCCLXV 
Spiegara il vofo alPctemo. ' 

L 7 inconsolable fratello 
Aperpetua memoria di leí 
Mile ricordo volle posto, 

4 

Respira dulzura y tristeza el que hay en el de don 
Miguel Conde: 

Yace aquí en polvo helado 
Un virtuoso consorte, un padre amada 
En cuya triste fosa 
Lloran los hijos y la . amante esposa. 

En el sepulcro del Teniente Coronel don Atañas!» 
Sierra, uno de los Treinta y Tres, se lée: 

Porque alcance tu santa bendición 
Al que cubre esta lo» funeraria 



— 14 — 


Si te ofendió, Señor, para él perdón 
Humilde te suplica mi plegada. 

Del otro lado: 

Al que en Sarandí libro su suerte 
Al que en Jtuzaingó también lidip . 
La guadaña insensible de la muerte 
Su valiosa existencia destruyó. 


Como original y cariñoso este otro: 

Sepulcro de don J. Feo. Comparada 

A la memoria de 

Natividad Ras de Comparada, que falleció con sus dos 
hijos el 2i de Noviembre de '885, á las 2 1 ¡2 de la 
mañana en un islote desierto de las Islas de Cabo Verde. 
Sus restos mortales quedaron sumergidos en las ondas 
del mar, pero su memoria queda grabada en el corazón 
del que los amó en vida. 


En el sepulcro déla familia de don Diego 
duermen tres ángeles el sueño de la muerte. 
En la lápida hay los siguientes versos. 



* 


Tres ángeles esta tumba encierra 

Tres frutos de un mismo amor 

Ellos de sus padres se apartaron - 

Y al Empíreo unieron su mansión. 

Y su madre contristada 
Una ligrima al consagrar 
9 Viene ante la tumba fría 

Una rosa á deshojar!! 

En el segundo cuerpo en el sepulcro de doña Ca- 
jherine Dardignac: 

La mort nous ’sepnres r 

La mort nos reunirá 
Et nos coeurs inconsolables 
Genurcnt jus ¿ue la. 


En el primer cuerpo, hay la siguiente inscripción^ 
4¡Q£ aunojiie no muy correcta, e acierra sentimiento: 

No bolles con pié pr. f ino 

La huesa donde reposa 

La que fuá madre y esposa 

Flores esparsa tu mano. . • 



— 15 — 


Las virtudes ostentó 
' Mas cual larosadur... 

Yaciendo en aquesta fosa 
Justa, la amada y hermosa. 

Verdadero v filosófico este: 

* 

Último y eterno Asilo de José Massera 

En algunos lápidas he visto el laconismo mas sen- 
cillo. 

En una de ella M. S. y en otra L. N. 

En esta última había las siguientes letras: L. M/y 
G.— J. B.— 87-2 — 

En uno délos nichos altos hay la siguiente ins criocióo 

t J 4 

El descanso et rno Vicenta T. de Renom 
Te prodigan tus virtudes 
En esta mansión 
Tu esposo é hijos lloran tu 
Ausencir» hasta residencia 
Por segunda unión— 1858— Noviembre 2 3. 


En el camino que conduce del primero al segundo 
cuerpo hay estos sentimentales pensamientos en el 
sepulcro de la familia de Tagiasco: 

Svetti dal suo stelo nell‘erma aurora 


Un coro d’Angelí de dolenti padri 
La pace dellalma dal cielo implora. 

R. I. P. 


Como profundos y correctos, estos versos del seput 
ero de doña Juana Pagóla de Visbol: 


Aquí el despojo inmortal 
De una madre amante yace, 
Aquí en vano se deshace 
En llanto el amor filial. 
Recibe oh! polvo fatal 


Esta ofrenda de dolor 
Que entre el silencio y pavor 
Recuerde á tu sombra pura 
De su esposo la ternura 
De ses hijos el amor. 


La falla de tiempo para imprimir estos apuntes para 
la fies:a de los muertos, nos obliga, muy á nuestro pe- 
sar, el retirar la descripción de los demás monumen- 
tos que hermosean la mansión de descanso y que 
tienen tanto mérito artístico como el de los que ya nos 
hemos ocupado. 



— 16 — 


El monumento de Gianelli es precioso— Representa 
-dos mujeres sentadas. Una de ella figura dar una li- 
mosna: hay la siguiente inscripción. 

Nunca sepa tu derecha 
Lo que hace la izquierda 

Sería prolijo hacer mención de los numerosos mo- 
numentos de que por falta de espacio no podemos ocu- 
-parnos en este folleto, y que por ese motivo, pasamos 
por alto el de Leandro Gómez y el del Teniente Coronel 
Bermudez que están á la entrada; el de las familias de 
-Osinaga; de Capurro y los bustos de Chucarro,de Par- 
sons, Bonifaz, Palomeque, y tantos otros. 

En el segundo, el de Vázquez y Vega, el monumento 
-de Mendez y otros que no escapan á nuestra memoria. 

El monumento que la Patria consagra á los que mu- 
rieron en Quinteros daría tema para un artículo. 

En la Rotunda están las cenizas sagradas de Artigas, 
■quién nos díó patria; el de nuestro poeta nacional Fí- 
gueroa y otros ciudadanos cuyos nombres no se han 
horrado del corazón del pueblo. - 

En el Buceo hay dos monumentos. El conocido por 
■el del pescador, que es un trabajo de indiscutible méri- 
to escultórico y el de Pietracaprina. — 

En nuestra Catedral duermen el sueño de la muer- 
te, Lavalleja Jefe de los Treinta y Tres los generales 
Rivera y Flores y por último Jacinto Vera, el verdade- 
jro Apóstol de la Religión, el digno Representante de 
Jesucristo en la tierra; el que enjugaba las lágrimas 
que hace verter el dolor, y por último el Segundo Pa- 
riré délos Pobres!— 

Y para finalizar estos apuntes copi aré una inscrip- 
ción que hay en una lápida situada en el corredor 
■del segundo al tercer cuerpo del Cementerio Central; 

/ Viandantes ! 

Por aquí se pasa 
Al Templo augusto 
De la eternidad. 


Montevideo, Agosto 24 de 18... 


A. F. M.